Recetas rápidas y equilibradas
1. Rollos
de lechuga romana
Con las hojas de la lechuga romana podemos
hacer rollitos frescos en un momento y aprovechar lo que tengamos por la nevera
para rellenarlos: un poco de arroz integral cocido, aguacate, pimientos,
cebolla, brócoli, kale, brotes y germinados, encurtidos (remolacha, aceitunas,
alcaparras…), zanahoria rallada, mazorquitas de maíz, etc. En un momento
tendrás la cena lista.
Para enrollarlas bien, basta con usar las
partes más tiernas de la lechuga (las partes más cercanas al tallo se pueden
cortar en juliana y añadir como relleno) y no pasarse con el relleno.
2. Ensalada campera
Haz una tanda de papas pequeñas
al vapor y deja que se enfríen. Usa 2 o 3 y el resto guárdalas en la
nevera para otros platos.
A la hora de preparar la cena,
solo tienes que cortarlas y mezclarlas con zanahoria rallada,
cebolla, pimiento rojo en tiras, aceitunas y un par de tomates picados.
Aliña esta ensalada con
aceite de oliva y limón o vinagre. A mí me gusta ponerle además tahini,
que lo hace más cremoso aún.
Lo que te sobre de ensalada se
puede guardar para el día siguiente en la nevera, para comer o
de nuevo para la cena. Si le añades un poco de mayonesa vegetal y lo
aplastas con el tenedor te sale un relleno para sandwiches muy bueno y fresco.
3. Patés variados
Lo bueno de hacer patés vegetales
es que te durarán varios días y podrás usarlos para más comidas. Hazte un
hummus, un paté de berenjenas, un paté de champiñones, etc. y ponte un poco de
cada para cenar con un tabulé, unas rebanadas de pan integral tostado o
simplemente una ensalada de hojas tiernas.
El hummus también te sirve como
aliño, por ejemplo para una ensaladilla; basta con añadir un poco más de
líquido (agua o bebida vegetal sin azúcar) y obtendrás una salsa muy sabrosa.



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